Paremiografía, paremiología y literatura di Luisa A. Messina Fajardo


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Luisa A. Messina Fajardo, Paremiografía, paremiología y literatura, Roma, Nuova Cultura, IBERICA, 2012.

Rosemeire Monteiro-Plantin

(Universidade Federal do Ceará – Brasil)


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El libro, objeto de nuestro interés, constituye uno de los primeros intentos de acercarse al estudio de la paremiografía y paremiología hispánica. Desafortunadamente, las investigaciones sobre estas disciplina se han desarrollado mucho, pero solo a partir de los últimos años se ha despertado cierto interés por este tipo de cuestiones.

El texto ofrece un análisis cuidadoso sobre la paremiología a partir de su definición, e ilustra de manera muy detallada el nacimiento de los primeros estudios y de su consecuente evolución; además, examina las paremias a través de una síntesis que sigue las etapas de su afirmación progresiva en la cultura y en la literatura española, desde la Edad Media, pasando por el Renacimiento hasta llegar al siglo XVII.

El trabajo realizado en este volumen permite dibujar un excursus de la evolución de los estudios paremiológicos, y destaca aquellos autores cuya contribución ha sido crucial para la investigación y ha permitido la afirmación de la autoridad de esta disciplina en ámbito académico. Gracias a este texto y a su enfoque innovador, la paremiología española destaca como uno de los capítulos más fascinantes y densos de la cultura europea moderna.

En primer lugar, la autora hace un distinción clara entre los términos paremiografía y paremiología. Con el primero, afirma que es la disciplina que se ocupa del estudio de las recopilaciones, llamadas “refraneros”, que recogen las paremias en orden alfabético, temático o por palabra clave; el segundo, en cambio, se refiere a la doctrina que examina las paremias, tanto las de carácter culto como las de carácter popular, y estudia su función.

El libro sostiene que antiguamente existían muchas palabras que se empleaban como sinónimo de ‘paremia’ (brocárdico, conseja, fábula, proverbio, refrán, entre otras) lo que generaba mucha confusión. La voz ‘paremia’ se empieza a utilizar solo en los últimos tiempos (gracias a Julia Sevilla Muñoz), lo que permite acabar definitivamente con la dispersión terminológica existente hasta el momento. Gracias a su contribución, hoy con el término “paremia” nos referimos a las estructuras sentenciosas, tanto cultas como populares.

Otro aspecto que se analiza en el libro de manera clara es la evolución de la paremiología. La autora ofrece una articulada descripción histórica acerca de cómo nace y se desarrolla la paremiología, y cuáles son las culturas que intervienen en su evolución. Sostiene que el saber paremiográfico del repertorio griego se difunde muy pronto entre los latinos a través de traducción, adaptación o calco, si bien las paremias latinas mantienen su propia originalidad. A su vez, tras la caída del Imperio Romano de Occidente y la aparición y difusión rápida de la cultura árabe, el caudal paremiológico aumenta. La llegada de los árabes en la Península Ibérica determina también la influencia de los refranes árabes en la paremias españolas. Además, otra cultura muy influyente en la paremiología española es la judía, que constituye una presencia constante en la península hasta la definitiva su expulsión en 1492. De ello se desprende, entonces, que en la paremiología confluyen las diversas civilizaciones presentes en la época en España: musulmana, judía y cristiana.

Desde un punto de vista paremiográfico, un cambio importante se registra a partir de la Baja Edad Media, cuando las paremias llegan a ser objeto de elaboración y recolección, es así como su propagación se vuelve enorme. A este respecto se recuerda repertorios como el Romancea proverbiorum del 1350, que recoge 150 refranes de carácter popular y probablemente sirvió para el aprendizaje del latín; el Fragmento del programa de un juglar cazurro que contenía refranes con información geográfica; el Seniloquium que es una colección alfabética de 497 refranes castellanos con sus respectivos comentarios en latín y también con la explicación latina de la glosa; Refranes que dizen las viejas tras el fuego de Íñigo López de Mendoza, que recoge 700 refranes, dichos o fórmulas comparativas y unidades fraseológicas de sentido incompleto y tiene estructuras de carácter popular, sin añadir las de carácter culto; Refranes famosísimos recoge 289 paremias que, como es evidente del título, son muy conocidos y muy famosos.

Sin embargo, no todas las recopilaciones del siglo XIV, no se consideran verdaderos repertorios paremiográficos, por lo tanto, tenemos que esperar hasta el siglo XV para encontrar auténticos refraneros. Las paremias alcanzarán su pico máximo durante los siglos XVI y XVII, como demuestra el desarrollo de los grandes repertorios paremiográficos (a saber Refranes o proverbios en romance de Hernán Núñez, Philosofia vulgar de Mal Lara, Vocabulario de refranes y frases proverbiales de Gonzalo Correas)

Un aspecto subrayado por Messina Fajardo es la importancia de la influencia ejercida por Desiderio Erasmo de Rotterdam con Collectanea Adagioru, sobre la paremiología española en un momento transcedental para la cultura ibérica. Se trata de una obra que se caracteriza por una gran modernidad y compromiso por los temas de carácter político y religioso tratados. Su influencia es patente en los paremiógrafos posteriores.

Es el caso de Mosén Pedro Vallés con el Libro refranes y sentencias, que contiene 4.300 refranes recopilados en orden alfabético, en castellano, latín (45), italiano (8) y catalán (9); Juan Ruiz de Bustamante con Fórmulas adagiales latinas y españolas, prima obra bilingüe en latín y castellano; Refranes o Proverbios en romance de Hernán Núñez, contiene 8.557 paremias en castellano, gallego, francés, italiano, portugués, valenciano y asturiano, es el refranero más largo hasta el momento existente; La Philosophia Vulgar, de Juan de Mal Lara, donde la primera parte contiene mil refranes glosados, que examinan detalladamente las paremias que recogía, analizando su origen, estructura y otros datos importantes, tiene además carácter moralizante y emplea los refranes para embellecer las frases.

Cada uno de dichos autores no solo ha recogido paremias sino han contribuido, con sus escritos, a trazar los aspectos peculiares de la disciplina paremiológicas, si bien desde su propio punto de vista y con sus propias características distintivas.

Sin embrago, sostiene Messina Fajardo que las paremias no dependen solo del espíritu creativo del autor; ellas reflejan también los cambios históricos y sociales de las épocas. Si el siglo XVI y XVII se caracteriza por la expansión de la paremiografía, el siglo XVIII (aunque solo aludido en el libro, con su afirmación de cientifismo y naturalismo, genera en los autores un rechazo hacia el mundo paremiológico, que provocará en los paremiógrafos el deseo de alejarse de los refranes y de demostrar su falsedad e inmoralidad. A partir de este momento el refrán es empleado con el fin de ridiculizarlo, pero, contrariamente a lo que se hubiera podido imaginarse, los repertorios aumentan.

Las paremias invaden la literatura del Siglo de Oro. Recordemos a Francisco del Rosal, Origen y etimología de todos los vocablos originales de la lengua castellana; Francisco de Luque Fajardo, Fiel desengaño contra la ociosidad y los juegos. Utilísimo a los confesores y penitentes, justicias y los demás, a cuyo cargo está limpiar de vagabundos, tahúres y fulleros la República Cristiana; Cristóbal Pérez de Herrera, Proverbios morales… y Enigmas filosóficas; Juan Sorapán de Rieros, Medicina Española contenida en proverbios vulgares de nra lengua; Luis Galindo, Sentencias filosóficas i verdades morales que otros llaman proverbios o adagios castellanos; Jerónimo Martín Caro y Cejudo, Refranes y modos de hablar castellanos con latinos; César Oudin, Refranes y proverbios castellanos traducidos al francés; Gonzalo Correas es autor del Vokabulario de Refranes i Frases Proverbiales i otras Formulas Komunes de la lengua castellana, el compendio más extenso dado que recoge 25.000 refranes, frases proverbiales y expresiones diversas. Correas realizó su obra literaria , movido por el deseo de permitir el estudio de las lenguas clásicas, a través de un camino practicable a los jóvenes, y asimismo, para mejorar la competencia lingüística entre los hablantes castellanos. Según Correas, el español era una lengua moderna y noble, incluso ante el griego y el latín.

En la segunda parte del libro se analiza el uso de las paremias en las obras literarias, se analiza cómo los autores insertan las estructuras de carácter sentencioso en sus obras, cómo los refranes se apoderan de los textos literarios y los dominan. No debemos olvidar que los siglos XV-XVII son épocas de tránsito, tanto desde el punto de vista cultural y literario como histórico, entonces, los escritores reflejan en sus obras el espíritu de los años convulsos que vivían. En este sentido recordemos obras como La Celestina, escrita por Fernando de Rojas con el fin de demostrar las contradicciones de una sociedad indignada por la desigualdad de las castas, en ella se hallan más de 400 paremias. Además, se reproduce el ambiente burgués de las ciudades castellanas de finales del siglo XV, donde era fuerte la crisis de ideales heroicos y religiosos; la vida del Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán que recopila más de 200 refranes dedicados a los campesinos que hablan usando arcaísmos y una sintaxis rudimentaria; Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes que contiene 263 paremias y abundan las populares como: refranes, dialogismos, wellerismos, frases proverbiales, paremias de carácter culto (citas, aforismos, sentencias) y fraseologismos (locuciones). Cervantes conoce muy bien el valor sociocultural de la lengua y quiere elevarla a través del uso de los rústicos (Sancho, pastores, doncellas) y de su habla, con los que puede defender el buen uso de la gramática. Aunque sostenía que los refranes eran estructuras estilísticas de gran utilidad y enseñanza, pero recomienda solamente su buen uso y no abuso; el Retrato de la Lozana andaluza de Francisco Delicado, definida pornográfica porque el personaje de la Lozana andaluza es una joven prostituta de la Roma renacentista. El texto tiene finalidad recreativa y es reflejo de la corrupción del clero del siglo XVI; en la Dorotea de Lope de Vega, las paremias populares cumplen con su función tradicional, la de reforzar la opinión del hablante en el discurso con la intención de persuadir o convencer al interlocutor. Además, la obra tiene carácter de universalidad; desconocido es el autor del Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha que utiliza el pseudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda. La obra tiene una continuidad perfecta con la primera, si bien se trata de una ridiculización.

Los escritores del Renacimiento y sucesivos, son los primeros paremiólogos que se dedican al empleo de las paremias en sus obras, mucho tiempo antes de que la paremiología se reconociera como una disciplina científica. Lo que emerge de este análisis es que la paremiología, durante siglos, nos ayuda a la comprensión de las características culturales de la población española, las costumbres, los pensamientos, las tendencias y el contexto histórico. Este texto, nos permite profundizar en un universo que hasta hace poco había sido poco estudiado y nos acerca con un enfoque nuevo al estudio de la literatura, en detrimento de la concepción negativa y de la falta de interés que siempre ha caracterizado este tipo de estudio. El texto es un importante punto de partida para el estudio de la paremiografía y paremiología, no solo por la riqueza del material recogido, por el modo en que está organizada la temática, sino también por el ingente aparato bibliográfico que aporta.

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